martes, 15 de enero de 2013

Retrospectiva de la recuperación del espacio público

Por: Abel Cadena Buitrago
Esta fue una de las últimas reuniones del comité pro
rescate del espacio público de Bucaramanga
Este 15 de enero de 2013,  el gobierno de Bucaramanga marcó un nuevo parámetro en la historia de la ciudad en relación con la recuperación del espacio público, facilitando la reubicación de los vendedores en los centros comerciales, construidos en la administración del entonces alcalde Luis Fernando Cote Peña, y ofreciendo además otras alternativas a estos comerciantes.
Luis F Cote Peña
entonces alcalde
Y pasando la retrospectiva, tenemos que decir que en la nueva administración que asumió el abogado Luis Francisco Bohórquez, heredó  de administraciones anteriores, una aguda invasión del espacio público porque con mirada indolente  se dejó al garete, para que quien quisiera se ubicara donde bien le pareciera, echando al traste un intento de solución al problema, resuelto en la administración del alcalde Luis Fernando Cote Peña, y que había iniciado su antecesor Carlos Ibáñez Muñoz.
En el gobierno de Carlos Ibáñez, las organizaciones de los comerciantes informales existentes, con personería jurídica,  ASOCOMIN, AVAECCS,  ASOVESAN, ASOVIAB Y SINUCOM   que luego fueron remplazados por ASCOMESAN, iniciaron conversaciones para la recuperación del espacio público.
El espacio que siempre pidieron los comerciantes informales para su reubicación,  fue la plaza San Mateo conocida popularmente como el pabellón de carnes.
Carlos Ibáñez Muñoz
Durante la administración del alcalde Ibáñez Muñoz, se hicieron reuniones periódicas  y se llego a un principio de acuerdo; los socios a través de las organizaciones que los agremiaban,  abrieron una cuenta  de ahorro programado, con el fin de aportar el capital que les correspondiera en el proyecto.
Al final del gobierno de Carlos Ibáñez Muñoz, se constituyo una sociedad de economía mixta, la cual fue protocolizada en una de las notarias de la ciudad, entre la administración  municipal y las organizaciones de vendedores estacionarios de Bucaramanga.
Siguió el curso y asume como alcalde  el doctor Luis Fernando Cote Peña, quien en un desayuno de trabajo con los representantes de los comerciantes informales, decide dar continuidad al proceso  de reubicación de los vendedores.
 El mandatario de esa época, luego de identificar la problemática del espacio público, divide el proceso en dos partes; los vendedores informales sin licencia, que estaban ubicados prioritariamente en la calle 35, y los vendedores estacionarios con licencia, que eran los que tenían casetas.
Aunque la administración municipal sostenía reuniones  con los dos sectores paralelamente, se dio prioridad a los vendedores sin licencia, con quienes se llego a un acuerdo,   aprovechando la infraestructura que había quedado del paso transitorio de los comerciantes de la plaza central, cuando esta fue reconstruida y se le hicieron unas mejoras y se les ubico en ese sitio,  dando inicio así al Centro Comercial Feghali que hoy ha logrado una evolución satisfactoria para las partes.
Con los vendedores de las casetas,  el alcalde se reunía dos a tres veces a la semana, mientras que   el secretario de gobierno municipal Tomas Alberto Vargas Mantilla, reemplazado luego por Carlos Octavio Gómez Ballesteros,  estaban en disponibilidad diaria, de atender las inquietudes  de las organizaciones  de los informales.
Al fondo a la derecha la plaza San Mateo
Como en el gobierno anterior la pretensión de los informales fue la plaza San Mateo, no faltó quien discrepara, porque quienes protegen los monumentos nacionales,  se opusieron a que la reubicación se diera a ese sitio, que dicho sea de paso, se convirtió fue en nido de toda clase de “ratas”, con graves amenazas para los ciudadanos.
 Durante varios meses, la administración municipal y  las organizaciones que representaban a los vendedores  estacionarios, sostuvieron conversaciones teniendo como mira la plaza San Mateo, pero no llegaron a ponerse de acuerdo.
En el año 2.000, el último de la administración Cote Peña, la familia Cabanzo, ofreció a la venta un lote en el cual funcionaba un parqueadero, el cual está ubicado sobre las calles 37 y 41 y entre carreras 14 y 15.
El alcalde convoco a los representantes de las organizaciones de  los vendedores, para dialogar sobre esta nueva oferta, que podría ser otra solución. Luego de 6 horas de reunión, los comerciantes informales piden al alcalde,  que se convoque a las bases de las organizaciones, y que sean ellas quienes tomen cualquiera determinación, a lo  cual el mandatario accede para facilitar las cosas.
Aspectos de una de las reuniones con el entonces
alcalde Luis Fernando Cote  con los vendedores 
Los dirigentes de los comerciantes informales, salen megáfono en mano, por todas las calles del centro de Bucaramanga, convocando a todos los asociados, a una reunión con el alcalde, a las 6 p.m. en el Coliseo Peralta, en esa época.
 Los comerciantes informales acuden al llamado de sus dirigentes, y son ellos quienes plantean a la administración municipal, los puntos de vista sobre el proceso de reubicación; después de acaloradas discusiones, finalmente se llego a un acuerdo, para la recuperación del espacio público.
  Al día siguiente el 8 de marzo del año 2.000, la administración municipal en cabeza del alcalde Luis Fernando Cote Peña, los directivos de las organizaciones de los vendedores estacionarios y algunos concejales que asistieron como garantes, se protocolizo el acuerdo al cual se había llegado el día anterior, con las bases de las organizaciones que representaban a los vendedores estacionarios del centro de Bucaramanga.
Esta gráfica, se firma el acta de acuerdo de recuperación de espacio público con el alcalde Luis Fernando Cote Peña acompañan al alcalde: Carlos Octavio Gómez Ballesteros secretario de gobierno municipal; Jorge Arenas Pérez presidente del concejo de Bocamanga;  Edgar Iginio Villabona Carrero concejal;  Elsida Morales  vendedora;  Luis Fernando García fiscal ASOVESAN; Ismelda Cepeda Blanco   presidenta de ASOVESAN y  Abel Cadena Buitrago, presidente de ASCOMESAN.
Lo que siguió a partir de ese momento, fue el tema del  traslado de los comerciantes al nuevo sitio de re ubicación, (calles 37 y 41 con carreras 14 y 15).
Por iniciativa de la presidenta de ASOVIAB Nora Adela Giraldo, la administración municipal junto con las organizaciones de los vendedores, se decidió identificar al nuevo centro comercial con el nombre de CENTRO COMERCIAL EL SOL DE LA ALEGRIA.
Los comerciantes informales fueron convocados por la administración municipal, para conformar una sola organización, con el fin de dar agilidad al proceso de reubicación, conformando así la ASOCIACION DE VENDEDORES DEL CENTRO COMERCIAL EL SOL DE LA ALEGRIA “ASOVECSA”, nombrando como representante legal al señor Carlos Julio Triviño Correal.
   Una de las discusiones para el traslado fue, si los comerciantes  lo hacían trasladando las casetas al sitio convenido, o si se construirían locales, y si esto último se llevaría a cabo, cómo sería la financiación.
Mediante gestión del asesor de despacho del alcalde, el señor Luis Álvaro Mejía Arguello, se logra que la entidad financiera Comuldesa, les prestara el dinero a los comerciantes  para la construcción, pero estos no tenían  capacidad de endeudamiento, menos quien les sirviera de codeudor. Entonces la administración municipal mediante convenio con el Fondo Nacional de Garantías, logro que éste avalara el 70%  del crédito y el otro 30% que fuera respaldado por los mismos comerciantes, en forma recíproca,  para lo cual  armaron parejas y el uno avalaba al otro.
Para la construcción de los locales, a los comerciantes les fue vendido un lote de 1.90 x 1.50, el cual sería pagado en 7 años;  el recaudo de este lo haría Comuldesa, y como garantía los comerciantes firmaron un pagaré.
La firma Metalex, fue la encargada de construir los locales del centro comercial El Sol de la Alegría. El contrato para la construcción de la obra se firmó con ASOVECSA.
Con el acompañamiento de la empresa municipal de aseo de Bucaramanga, cuya gerente era la doctora Consuelo Ordoñez de Rincón y con el alcalde Luis Fernando Cote Peña a la cabeza, una noche inesperada del año 2.000, se procedió a la recuperación del espacio público. Los vendedores retiraban las casetas, luego los operarios de la EMAB hacían el aseo del espacio recuperado.
Ese fue un momento difícil en la parte psicológica para los comerciantes informales, pues en ese espacio que ellos  estaban entregando a la ciudad, vieron crecer a sus hijos, con el derivado de su humilde trabajo, con el cual alimentaron a sus familias y educaron a sus descendientes, y muchos de ellos se hicieron profesionales.
Tristes por dejar el espacio que los albergo por más  de 30 años, pero contentos de poder cumplirle a  la ciudad, los comerciantes esperaban un mañana que parecía ser prometedor, en un centro comercial donde no se mojarían ni se asolearían;  tampoco  tendrían que estar recogiendo  y extendiendo la mercancía. Fue así como los comerciantes partieron a su nuevo sitio de trabajo, donde hoy muchos se encuentran en camino de despegar con éxito, pero los invasores de la calle han sido sus peores enemigos por la competencia desleal de precios.
En nuestra próxima entrega, les contaremos cómo continuó el proceso  y qué respaldo recibió de la siguiente administración.

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