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sábado, 9 de febrero de 2013

Retrospectiva de la recuperación del espacio público II

Centro comercial  San Bazar, antiguo Sol de loa Alegria
Por: Abel Cadena Buitrago
Bucaramanga.- Al escribe esta crónica recuerdo este proceso y lo hago para dejar una constancia histórica y contribuir de esta forma a que se  corrijan los errores que se hayan cometido.
Octubre del año 2000, los vendedores llegaron al centro comercial, Sol de la Alegría cargados de ilusiones, esperando un mañana mejor para ellos y sus hijos.
 Los primeros meses fueron la verraquera, como se dice en el argot santandereano. El centro comercial era pequeño, para la afluencia de visitantes, pues no era para menos pues este proceso era inédito. Por primera vez el espacio público había sido recuperado,  ya no se veían las cacetas, que durante muchos años estuvieron ocupando los andenes; además los medios de comunicación sin excepción, estuvieron cubriendo el proceso, haciendo seguimiento al gobierno y a las asociaciones, representadas por sus dirigentes.
Viene el cambio de gobierno, asume funciones como alcalde Iván Moreno Rojas, a su vez llega la temporada baja en términos comerciales.
Los comerciantes desde el inicio de las conversaciones para la recuperación del espacio público, se habían dividido en dos tendencias, situación que continuó sin variación;    así llegaron al centro comercial.
 La entidad financiera Comuldesa, instaló una oficina dentro del centro comercial, con el objeto de hacer los recaudos del precio del lote, y a la vez recoger el crédito que les había  hecho a los comerciantes, para la construcción de los módulos.
El centro comercial  San Bazar
Quienes se oponían a la junta directiva de la asociación de vendedores del centro comercial el Sol de la Alegría, hicieron campaña para que nadie pagara los compromisos adquiridos, algunos de los opositores se paraban frente a la oficina de la entidad, para ejercer presión, a quienes se acercaban a cumplir con las obligaciones.
Ante la división de los comerciantes, la administración municipal convocó a los vendedores, a una asamblea para decidir el futuro del centro comercial. En esta se acordó el cambio de la junta directiva. En la elección se marginaron voluntariamente, el grupo de la directiva y el administrador del centro comercial.  La asamblea fue coordinada por los profesionales armando Quijano Santamaría, con el apoyo de cesar Tavera, y se realizó en el Teatro Unión.
Augusto Rueda González
Con la nueva junta directiva, el secretario de gobierno municipal Augusto Rueda González, empezó a trabajar, para darle una nueva dinámica al centro comercial. La nueva junta directiva quiso congraciarse con el mandatario municipal.  Entonces arrancaron la placa que estaba puesta a la entrada, y en procesión se dirigieron al despacho del burgo maestre a  entregársela.
Fue entonces cuando se cometió el más grave error para el centro comercial.  Los directivos le propusieron al alcalde, que le cambiaran el nombre al establecimiento, quedando con el nombre de San Bazar, perdiendo así la identidad del proyecto de recuperación del espacio público.
Mediante un convenio entre el municipio y la universidad de Santander UDES, se dictaron capacitaciones a los comerciantes, charlas de motivación y dinámicas. Estas actividades fueron orientadas por los profesionales Mauricio Salazar, Pedro Alonso Martínez y Patricia Vargas.
Los directivos de Asovecsa, se reunieron con algunos notables del centro comercial como  el secretario de gobierno municipal y sus asesores, para adoptar el reglamento de propiedad horizontal, del centro comercial.
Mauricio Salazar
En desarrollo de las reuniones, surgieron serias diferencias, entre la administración municipal y los directivos del centro comercial y entonces el gobierno decidió intervenirlo, y nombro como administrador al profesional Armando Quijano Santamaría. El nuevo duro breve tiempo, pues la presión dentro del centro comercial era mucha;  ante esa situación, él prefirió seguir en sus funciones como auditor de la universidad de Santander UDES. En su breve paso por la administración del centro comercial, el doctor Quijano realizó importantes actividades, para promocionar el centro comercial.
En remplazo del señor Quijano, fue nombrado el abogado Hernando Beleño, quien se desempeñaba como inspector municipal, a quien le toco sortear el problema de la deuda con la electrificadora de Santander, pues debido a esta el servicio era suspendido a menudo, quedando el centro comercial sin el suministro de energía.
 Viene la campaña política, el centro comercial fue visitado por los candidatos de todos los matices políticos; destacamos la del coronel Hugo Aguilar Naranjo, quien aspiraba a la gobernación de Santander. En entrevista que le concede en la época a la emisora del centro comercial, se comprometió a que si ganaba, pondría su granito de arena para apoyarlo.
Siendo gobernador, las comerciantes Johana Vagas y Mónica Leal, en compañía de Príncipe Florez, un ex directivo del centro comercial, le presentaron un proyecto, para que de una vez por todas se solucionara el problema de la energía. El gobernador asigno importantes recursos para este objetivo.  Nunca más al centro comercial le fue suspendido el servicio de energía.
 Cuando el señor Augusto Rueda González termina sus funciones como secretario de gobierno, su sucesor baja la intensidad en los operativos, para mantener el espacio público recuperado. Nuevos vendedores empiezan a ocuparlo, situación que es aprovechada, por quienes están en el centro comercial para salir a vender, pues están agobiados por las deudas y sus plantes ya se han reducido.
Los comerciantes que creyeron en la buena voluntad del estado, fueron víctimas de la corrupción. Algunos de ellos fueron estafados, por los amigotes de los administradores de turno, quienes aprovechando el escaso nivel de educación de los comerciantes, y abusando de la humildad de ellos, les pidieron dinero ‘prestado’ que   nunca les  devolvieron.
Infortunadamente para la ciudad, los últimos gobiernos,  quizás con  ánimo social suspendieron los operativos para mantener el espacio público recuperado, entonces no solo los vendedores de Bucaramanga, sino que también de fuera de la ciudad y de otros países, vieron en las calles céntricas de la ciudad, una finca que no tiene dueño, y procedieron a invadirlo.
 En nuestra próxima entrega les contaremos como nació un medio de comunicación y de qué forma contribuyo en el centro comercial.

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