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martes, 8 de mayo de 2012

Padres de familia y educadores perdieron autoridad

-------------------------------------------------Por: Bernardo Socha Acosta
La ascendente carrera que llevan la niñez y la juventud  hacia un futuro  escalofriante parece no tener control ni remedio.
Las autoridades buscan, como dice el adagio, la calentura en las sábanas, seguramente por respeto o ignorando simplemente el origen del gravísimo fenómeno.
Desde las pequeñas sociedades, la familia,  muchos niños y jóvenes, comienzan el camino del delito, amparados por las normas que les han dado  nuestros legisladores, seguramente de buena intención, sin conocimiento de lo que significa la formación de un ser humano, desde sus primero años de vida.
Hoy cuando lamentablemente los padres de familia son amedrentados por muchos niños y jóvenes   para que  no se interpongan en el libre albedrío, se acabó la autoridad en el hogar y esa nueva sociedad está en el peor, triste y lamentable   camino de  destrucción y de representar el peor de los riesgos de un país que volverá seguramente a las viejas y arcaicas prácticas de la ley del más fuerte y mucho peor. Eso es lo que se puede visualizar cuando vemos algunos niños y jóvenes que les pegan a sus padres y hasta atentan contra sus vidas.  Pero qué decir de los vergonzosos  actos que esos, algunos alumnos cometen en las escuelas y colegios, contra sus mismos compañeros y ahora últimamente contra los educadores, a quienes intentan eliminar.  
Ahora como un padre de familia o un educador no puede  corregir a los menores, porque según las normas se les está violando sus derechos, el estado tendrá que responder más tarde por su responsabilidad. Cuándo se veía (hace unos 40 o más años) que en una forma tan generalizada los hijos se levanten contra sus padres y los alumnos corran de los establecimientos educativos, si se les puede decir así,  a sus formadores, como son los educadores. Y… la ¿responsabilidad de quién es? Pues de esas normas que aunque respetables, han abierto la puerta sin ningún control  para que la sociedad del futuro se convierta en un  desorden, o mejor en un caos difícil de manejar y cada día peor.
En manos de los legisladores y el gobierno, está  la búsqueda de una solución, no construyendo más  Centros para resocialización del menor y cárceles para castigar a los ciudadanos, sino previniendo lo peor que se le avecina a Colombia, tomando como base lo que ya estamos  viviendo lamentablemente y que permanecerá como infortunio social por algunos años, y se incrementará o se solucionará, de acuerdo a como actúen ya  nuestros gobernantes.
Es que construir la sociedad  que queremos, no se hace con normas que derrumben las leyes naturales, desautorizando  a quienes desde tiempos remotos han tenido la misión de orientar a cada uno de los futuros ciudadanos.
Hoy con los factores de desigualdad social y económica, miseria, hambre, delincuencia, prostitución y muchos factores más, si le sumamos la tolerancia de anarquía de la niñez y la juventud,  no sabemos hasta dónde vamos a llegar.  O será que estamos esperando que veamos algo peor.

1 comentario:

  1. Veo este artìculo muy retrógrado y fatalista.

    Me parece retrógrado y me asombra ver la posición del autor, tan nostálgica de los factores que incentivaron tanta violencia intrafamiliar y abusos contra los menores.

    Frases como esta: "Ahora como un padre de familia o un educador no puede corregir a los menores, porque según las normas se les está violando sus derechos..." Creo que el autor con esta frase quizo congraciarse con los padres que 'colgaban a la viga' o los educadores que daban 'reglazos' para CORREGIR a los menores.

    Afortunadamente el país ha avanzado en materia legal para evitar esos desmanes que cometió la sociedad de antaño, esa sociedad que fundamentó la autoridad en la represión, la violencia y el maltrato.

    Me parece fatalista porque la sociedad que fue 'corregida' hace décadas atrás NO fue menos violenta y sin control que la actual. Aquellos que fueron 'corregidos' a reglazos y colgados a la viga, y que según el autor, respetaban a la autoridad de los padres y educadores fueron los que fundaron guerrillas, paramilitarismo, redes de narcotráfico y valores sociales de irrespeto a las autoridades y normas.

    Los casos como Alfredo Garavito, Pablo Escobar, Tirofijo, Mancuso, Carlos Castaño, etc. provienen de la generaciones, que según el autor, sí respetaban a los padres y los educadores, y cuando esas "correcciones" no eran ilegales. Es fatalismo decir que todo tiempo pasado fue mejor, es fatalismo decir que antes era menos violento que ahora.

    Y más asombroso aún es ver cómo el autor dice que "el estado tendrá que responder más tarde por su responsabilidad", refiriéndose a la responsabilidad de establecer normas que no permiten maltratar a los niños.

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